Los siniestros de tránsito provocan muertes, internaciones, pérdida de capacidades, secuelas irreversibles, depresión, entre otros efectos. Tanto la víctima como su entorno más cercano ven modificada sus vidas y sus hábitos para siempre.
Desde el 2009 la fundación brinda apoyo psicológico especializado a personas que sufren siniestros de tránsito y a sus familias. Las psicólogas especializadas trabajan con las víctimas, familiares directos o referentes afectivos tanto en situación de crisis como en el proceso de recuperación.
La intervención y el seguimiento a los pacientes se definen caso a caso pero en su mayoría son atendidos en el consultorio de la propia fundación. Cuando el caso lo requiere las psicólogas se trasladan a los centros de salud donde las víctimas de encuentran hospitalizadas o a sus domicilios.
Hasta el momento se brindó apoyo psicológico principalmente a personas menores de 35 años, 87%, mientras que el restante 13% son adultos o adultos mayores.